Evaluar la Inteligencia desde los 4 años

En nuestras consultas de A Coruña y Santiago de Compostela evaluamos la Inteligencia a los más pequeños con el test de Inteligencia Lógica para escolares de 4 a 7 años de edad.

¿Cómo es?

Se proponen Tareas de Categorización en dos formatos:

DIFERENCIAS: El niño/a debe seleccionar el elemento que no va con los demás, que no pertenece a la misma categoría.

SEMEJANZAS: Se utilizan dibujos de objetos familiares y de figuras geométricas. El niño/a debe indicar dos elementos que completan una categoría.

Su finalidad es conocer el nivel de desarrollo de las Habilidades Intelectuales de los escolares de Educación Infantil y primer curso de Primaria, con el fin de detectar de manera temprana niños con déficit intelectual moderado y/o grave, haciendo más efectiva la acción de programas de desarrollo.

Las variables que evalúa son la Habilidad de Categorización y la Inteligencia Lógica.

La inteligencia ha sido objeto de interés preferente en multitud de estudios sobre el desarrollo escolar y social de niños y adolescentes. Como cualidad específicamente humana, con la que nos diferenciamos sustancialmente de las demás especies, se ha considerado desde diversas perspectivas y ha obtenido con todo el merecimiento la consideración de “variable moduladora” de todos los aspectos del desarrollo. Por tal motivo en los estudios que se han realizado desde hace decenas de años sobre cualesquiera otras variables o factores que pudieran explicar el comportamiento, siempre se ha considerado de vital trascendencia controlar el nivel intelectual de los sujetos en cada grupo de estudio. Esto, implícitamente, significa que los investigadores consideran a la inteligencia como una variable de la máxima relevancia para explicar el comportamiento adaptativo de los seres humanos.
Otra cuestión diferente es y ha sido la definición conceptual de la inteligencia, sobre la cual existen algunas controversias.
Lamentablemente, en ésta, como en otras cuestiones de la psicología, los expertos mantienen puntos de vista diferentes y en muchas ocasiones contrapuestos. Con relación al tema que nos ocupa, la inteligencia, estas contradicciones vienen representadas de manera muy concreta por los diversos tests de inteligencia disponibles en el mercado profesional. Así, resulta cuanto menos sorprendente que algunos autores consideren pertinente, relevante y suficiente, para la medida de la capacidad intelectual, el nivel de ejecución en tareas:
• que requieren muy pocos conocimientos culturales.
• cuya ejecución puede realizarse con escasos recursos de memoria a
corto, medio o largo plazo.
• que pueden llevarse a cabo sin necesidad del empleo de lenguaje
oral o escrito.
• para las que no es necesaria una destreza motora fina.
Ejemplo de estos instrumentos son el TONI-2, el test de Raven, el SON-R y el Test de Aptitudes Cognitivas de Thorndike, entre otros.

En cambio, otros autores han procedido a la medida de la inteligencia considerando a ésta como la adición de los diversos niveles de habilidad de ejecución en tareas:
• que requieren conocimientos propios de la cultura de
pertenencia.
• cuya ejecución exitosa requiere el empleo de recursos de
memoria a corto, medio o largo plazo.
• que para llevarse a cabo necesita el empleo de lenguaje oral o
escrito.
• para las que no es necesaria una destreza motora fina, una habilidad organizativa visual y/o una habilidad de integración visual en el plano.
• cuyo tiempo de ejecución se emplea como aspecto aditivo de la inteligencia (si lo hace antes, puntúa más)
Ejemplo de estos instrumentos son las Escalas Wechsler: WIPSSI, WISC, WAIS, los tests BADYG, el IGF y el test de Aptitudes Mentales Primarias, entre otros. Estas discrepancias pueden ser la principal razón de que múltiples investigaciones hayan mostrado resultados muy diferentes entre sí, impidiendo o dificultando de esta manera el progreso científico y, con ello, que los profesionales de la Orientación Educativa carezcan de criterios claros para el diagnóstico de las variables intervinientes en los casos de Dificultades de Aprendizaje y del Desarrollo.
En el caso de la EMIN-6, evalúa la Inteligencia Lógica, siguiendo la propuesta por uno de los científicos de mayor prestigio internacional, Robert J. Sternberg, acorde con el primero de los grupos mencionados (Raven, SON-R,…). Así, se optó por evitar en el diseño del test:
• incluir tareas que requieran conocimientos propios de la cultura de pertenencia, lo que haría al test “libre de cultura” y de más fácil uso en diversos países y entornos socioculturales.
• la realización de tareas para cuya ejecución se requiriese el empleo
de recursos de memoria a corto, medio o largo plazo.
• la necesidad de emplear cualquier tipo de lenguaje oral o escrito.
• tareas para las que fuera necesario un grado de destreza motora
fina, una habilidad organizativa visual y/o una habilidad de integración visual en el plano.
• bonificar las puntuaciones obtenidas por la rapidez en las respuestas.
• incluir elementos reiterativos de la misma dificultad, lo que
aumentaría los efectos de fatiga y reduciría su eficacia.

De este modo, se pretendía obtener un instrumento, de fácil y breve aplicación, compuesto exclusivamente por tareas para cuya realización no se precisasen otras aptitudes básicas que las que los sujetos de esa edad evolutiva ya poseen, salvo déficit concretos: atención sostenida, eficacia atencional, motricidad digito-manual gruesa, percepción visual (forma, tamaño, color, orientación en el plano) y que no pudieran llevarse a cabo de manera eficaz sin el empleo de habilidades de razonamiento.

En nuestra opinión esta es la Escala que mejor puede valorar la inteligencia lógica de niños y niñas de 4 a 7 años de edad.

Deja un comentario