Inteligencia Emocional

¿Por qué algunas personas parecen dotadas de un don especial que les permite vivir bien, aunque no sean las que más se destacan por su inteligencia? ¿Por qué no siempre el alumno más inteligente termina siendo el más exitoso? ¿Por qué unos son más capaces que otros para enfrentar contratiempos, superar obstáculos y ver las dificultades bajo una óptica distinta?

¿Se han preguntado cuál es la asignatura más importante de su hijo? Puede pensar que son las matemáticas, los idiomas, ciencias… seguramente ha pasado totalmente por alto una “materia” que debería ser la más importante en el sistema educativo, porque es la más importante para la vida. Es la adaptación personal y social. Ser capaz de gestionar nuestras propias emociones, de autoregularnos para sentirnos satisfechos, tranquilos, serenos y a la vez saber relacionarnos con los demás de forma asertiva,  solucionar creativamente los conflictos y sentirnos bien.

La inteligencia emocional nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás , tolerar las presiones y frustraciones que soportamos, acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal.

El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia emocional no es ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas.

“Un buen Coeficiente Intelectual no garantiza conseguir las metas que se esperan de nosotros”

Daniel Goleman popularizó en el año 1995 el concepto de Inteligencia Emocional, que ha permitido comprender ciertas realidades que no tenían una clara explicación. El coeficiente intelectual de una persona no es suficiente para explicar el éxito en su vida personal, profesional, familiar y social. Personas con educación, perspectivas y oportunidades parecidas han acabado con destinos muy  diferentes. Personas que eran una joven promesa, no han conseguido el éxito profesional, y otros con un modesto aprobado en sus  estudios han conseguido objetivos profesionales impensables. El hecho de tener un alto C.I. no garantiza conseguir las metas que se esperan de nosotros; el conjunto de características y habilidades emocionales que componen la inteligencia emocional pueden ser tan o más determinantes a la hora de triunfar en la vida.

Encontramos en la generación de niños de hoy en día un notable crecimiento en cuanto alteraciones emocionales respecto de la pasada: menos habilidosos a nivel social y depresivos/tristes, más irritables, más nerviosos y estresados, más impulsivos y menos respetuosos.

La Infancia es un periodo crucial. Durante estas primeras etapas de la vida, el niño adquiere las herramientas que le permitirán enfrentarse ante el mundo.   Por lo mismo, la educación emocional que haya en la infancia es vital. La falta de desarrollo de la inteligencia emocional en los niños y adolescentes puede llevarlos a sentirse inseguros, a actuar agresivamente, déficit de relaciones sociales, baja autoestima e incluso a situaciones tan graves como sufrir depresiones, trastornos por estrés y/o ansiedad. Educar la inteligencia emocional es enseñar a los niños a sentir inteligentemente y pensar emocionalmente, integrando estas dos formas de inteligencia; es desarrollar su CE (cociente emocional).

En nuestras consultas de A Coruña y Santiago de Compostela enseñamos a los niños y adolescentes nuevas habilidades emocionales y sociales, es decir, inteligencia emocional, una nueva forma efectiva de hacer a los niños y niñas más inteligentes y preparados para este mundo en el siglo XXI. El entrenamiento que realizamos se hace forma individual y personalizada y en 5-7 sesiones los niños y niñas son más habilidosos a nivel socio-emocional. Asesoramos y entrenamos a las familias para que ellos también lo sean.