NEUROPSICOPEDAGOGÍA SOBRE LA ATENCIÓN Y LA MEMORIA. 

 EL DESARROLLO DE LA ATENCIÓN Y DE LA MEMORIA:

Los procesos psicológicos básicos:

En el desarrollo neurobiológico interpersonal, el flujo de la energía e información que  recoge el cerebro se conceptualiza a medida que aparece, y es modelada por las  experiencias interpersonales.  La memoria forma conexiones neuronales y, de este modo, constituye una parte  fundamental del desarrollo del cerebro y de la mente humana.

La Atención

La atención es la función mental que regula el flujo de la información.

La atención puede ser consciente e inconsciente:

  • En la consciente, la atención es focal y lineal, de contenido limitado por la capacidad para focalizar solo de 2 a 7 ítems a la vez.
  • En la inconsciente, no se compromete conscientemente la atención, no es lineal y no está limitada su capacidad (ejemplo: oír un nombre a distancia en una fiesta,  mientras conscientemente se focaliza la atención en una conversación).

 ¿Cómo se desarrolla la atención?

La atención es una estructura multidimensional compuesta de fenómenos como: el  examinar estratégico, la exclusión de estímulos secundarios, la atención sostenida, la  atención dividida, la inhibición de la acción impulsiva, y la selección y supervisión de  respuesta.

Antes de los 5 años, los rasgos más destacados de un nuevo estímulo son los que  capturan la atención del niño. Entre los 5 y 7 años, ocurre un cambio, la atención está  sometida a procesos internos, como la estrategia de la búsqueda selectiva.

Cuando los niños maduran, se vuelven más sistemáticos, flexibles y menos egocéntricos.

En lo esencial, los niños mayores saben cuándo y cómo atender. Los más pequeños,  carecen de estrategias cognitivas para el análisis que la tarea requiere.

Señalamos que el diagnóstico del déficit de atención puede ser problemático en los niños menores de 5  años, ya que, hasta los niños normales muestran variaciones en el nivel de actividad, la  capacidad para sostener la atención y la inhibición motora entre los 4 o 5 años.

TIPOS DE ATENCIÓN

Existen dos dimensiones básicas de atención en función del carácter intensivo o selectivo de ésta (Davies, Jones y Taylor, 1984; Parasuraman y Davies, 1984) y que dan lugar a diferentes tipos de atención: la dimensión selectiva a las dos modalidades de atención selectiva o focalizada y atención dividida; y la dimensión intensiva a la atención sostenida o vigilancia.

 La atención selectiva o focalizada es la capacidad para atender a uno o dos estímulos relevantes sin confundirse ante el resto de estímulos que actúan como distractores (Russell, 1975; Johnston y Dark, 1986; van Zomeren, Brower, 1992). Responde a la siguiente pregunta: ¿Cómo podemos centrar nuestra atención en un único estímulo, dada la gran cantidad de información que recibimos al mismo tiempo? Este concepto conlleva entender la atención como un mecanismo de capacidad limitada, siendo su función la de asegurar un adecuado procesamiento perceptual del flujo sensorial de los mensajes. También tiene como función asegurar la ejecución adecuada de la acción más importante.

En la atención selectiva se investiga fundamentalmente el procesamiento diferencial de clases distintas de información, simultánea normalmente. Aunque el origen de la información puede ser interno (memoria) o externo (ambiente), el campo de la atención selectiva se ha centrado tradicionalmente en las fuentes externas (Johnston y Dark, 1986).

En ocasiones se ha matizado una diferenciación entre atención focalizada y atención selectiva considerando la primera como la capacidad para responder a los estímulos, y la segunda como la capacidad para mantenerse ajeno a los distractores (Sohlberg y Mateer, 1989; Junqué, Bruna y Mataró, 1998).

Cuando un sujeto se orienta hacia los aspectos irrelevantes del entorno nos referimos a su actitud como ausencia de concentración o distracción.

La atención dividida es la capacidad para responder, al menos, a dos tareas al mismo tiempo (Kahneman, 1973; Navon y Gopher, 1979; Navon, 1985). El énfasis en los estudios de este tipo de atención no recae en el procesamiento de la información -qué es lo seleccionado- sino en los recursos de que se dispone para poder ser repartidos de modo eficiente en las tareas a realizar. Esta segunda cuestión es justamente la opuesta, ¿cómo es que podemos hacer dos cosas, o más, al mismo tiempo? ¿En qué circunstancias podemos hacer más de una cosa al mismo tiempo? ¿Cómo se ve perjudicada nuestra ejecución por el hecho de hacer más de una cosa al mismo tiempo?

La atención dividida está dirigida fundamentalmente al estudio de los déficits como consecuencia de la presentación simultánea de información o de la realización concurrente de varias actividades. Desde un punto de vista teórico, el enfoque es de capacidad o de recursos (Duncan, 1980), de conseguir los procesos o mecanismos que optimizarían el procesamiento o la ejecución concurrente.

La atención sostenida (Parasuraman, 1984) consiste en la habilidad de mantener la atención y permanecer en estado de vigilancia durante un periodo determinado de tiempo a pesar de la frustración y el aburrimiento. En este sentido, la atención sostenida es necesaria cuando un niño o niña debe trabajar en una misma tarea durante un intervalo tiempo determinado.

Adicionalmente encontramos en la literatura (Sohlberg y Mateer, 1989; Posner, 1992) el concepto de atención alternante, entendida ésta como la capacidad que permite al sujeto cambiar el foco atencional de una tarea a otra.

Gráfico 1. Principales tipos de atención.

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De acuerdo con lo expuesto hasta el momento, cuando pedimos a un niño o a una niña que presten atención a alguna tarea, le estamos pidiendo que:

  1. a) responda a unos estímulos determinados a la vez que debe ignorar otros menos relevantes (atención selectiva);
  2. b) respondiendo a diferentes tareas que se le presentan de forma simultánea, intentando que todas éstas funcionen obteniendo un rendimiento óptimo (atención dividida); y
  3. c) que la concentración en las tareas que realiza persista el tiempo suficiente como para conseguir de forma eficiente el objetivo propuesto (atención sostenida).

Así, su capacidad de atención dependerá del correcto funcionamiento de cada una de estas áreas, y cualquier disfunción en estos sistemas evidenciará la presencia de un déficit de atención dificultándoles el atender a actividades u objetos por periodos de tiempos determinados. De esta forma, su atención divaga rápidamente de una cosa a otra, acompañados estos cambios de foco atencional, por fallos en la captación o percepción de detalles, pudiendo perderse aspectos sutiles de diferentes situaciones o contextos.

Memoria

La memoria permite a la mente influenciarse a través de la experiencia.

La memoria implícita opera a temprana edad, no requiere atención focal para codificar y  cuando recuerda, no comunica la sensación subjetiva de querer recordar.

La memoria implícita abarca emociones, comportamientos, percepciones y posiblemente  memoria somática.

Los modelos mentales permiten a la mente abstraer generalizaciones de muchas  experiencias, generando un esquema para cada tipo de acontecimiento.

Estos modelos mentales o esquemas son también una parte de la memoria implícita, ya  que preparan a la mente para responder de una cierta manera.

La memoria explícita surge más tarde que la memoria implícita, después del segundo  año de vida, requiere focalización, atención consciente para codificar y comunicar una  sensación.

La memoria explícita tiene dos formas:

– Semántica o basada en los hechos: es la habilidad para adquirir conocimientos,   tales como la definición de las palabras.

No está asociada a una sensación de cómo uno recuerda los sucesos de su vida.

– Episódica o memoria autobiográfica.